El duelo por la pérdida de un ser querido es un proceso altamente personal que puede tomar meses o años. La duración de la aflicción depende de muchas cosas, incluyendo su relación con la persona, si la muerte de la persona fue esperada o repentina, y muchos otros factores. No hay una sola manera de manejar la pérdida de un ser querido.
Cada viaje a través de la pena hacia la curación es personal.
El duelo y la pena se pueden experimentar tanto física como mentalmente. Las reacciones físicas pueden incluir problemas para dormir, cambios en el apetito, problemas físicos o enfermedades. Las reacciones mentales pueden incluir ira, culpa, ansiedad, tristeza y desesperación. Se puede pensar en la asistencia de los miembros de la familia para ayudarles a entender y avanzar en su proceso de duelo. Esto se puede hacer facilitando la expresión de sus pensamientos y sentimientos acerca de la pérdida de su ser querido, seguido de ayudarles a identificar, desarrollar y utilizar estrategias saludables para lidiar con esas emociones. Otras áreas en las que los miembros de la familia pueden necesitar ayuda son la orientación en la toma de decisiones y los problemas de ajuste. Además, los sobrevivientes también pueden tener preocupaciones sociales y espirituales sobre la muerte de sus seres queridos. Durante el proceso de duelo, los miembros de la familia se encontrarán a sí mismos:
- Aceptar la realidad de la pérdida
- Trabajando con el dolor de la pena
- Adaptación a un entorno en el que falta el difunto
- Reubicar emocionalmente al difunto y seguir adelante con su vida
A medida que usted se aflige, la meta es crear o fortalecer sus relaciones con otras personas, así como con otras actividades y lugares. No vea estas nuevas conexiones como reemplazos para su ser querido perdido, sino que están pensadas para proporcionarle apoyo adicional a medida que entra en otra fase de su vida.