Consejos para comer más sano

La nutrición es un elemento central del cuidado de los adultos mayores, y proporciona una base sobre la cual se construyen todos los demás esfuerzos. Sin una nutrición adecuada, el cuerpo de tus padres no puede funcionar correctamente y estará en mayor riesgo de sufrir una variedad de consecuencias para la salud. Sin embargo, si son como muchas personas mayores de su generación, la alimentación saludable no es algo que les haya preocupado mucho a lo largo de los años, y puede que ni siquiera sean conscientes de muchos de los avances en el área de la nutrición. Animarles a consumir una dieta más sana y ampliar sus horizontes dietéticos es una forma fantástica de apoyar una mejor salud física y bienestar, y una mejor calidad de vida en general. Aunque comer más sano es algo que usted puede elegir hacer cualquier día, hacer cambios importantes para un padre de edad avanzada debe tomar un poco de tiempo. No quieres cambiar repentinamente todo lo que tus padres ya saben sobre su dieta o empezar a introducir una gran variedad de alimentos al mismo tiempo. Esto puede ser abrumador y desalentador, e incluso tener consecuencias digestivas negativas. Tomarse su tiempo le ayuda a introducir hábitos alimenticios más saludables en la rutina regular de cuidado de sus padres para que todos puedan empezar a mejorar sus cuerpos y sus vidas con una mejor nutrición. Utilice estos consejos, y compártalos con el cuidador de sus padres de edad avanzada, para hacer cambios significativos en la alimentación saludable en su enfoque de cuidado que realmente durarán.

Introduzca los alimentos gradualmente.

Para los adultos mayores que han comido en gran parte los mismos alimentos durante la mayor parte de sus vidas, enfrentar repentinamente una gran cantidad de alimentos nuevos puede ser abrumador y resultar en que se resistan aún más a estos cambios. Restringir los nuevos alimentos a uno o dos cada semana para que sus padres puedan concentrarse en esos nuevos sabores y experiencias, y luego pasar a los siguientes.

Comience con comparaciones familiares.

Elimine parte del factor de intimidación de la comida más calurosa comenzando con los alimentos que ya les son familiares. Anímelos a probar nuevas variedades de manzanas o a comer una mezcla de primavera en lugar de lechuga iceberg, por ejemplo. Estas transiciones suaves hacen que los cambios parezcan más accesibles para que tus padres estén más preparados para cambios más grandes.

Lleve un diario.

Haga un seguimiento de su progreso en su viaje de alimentación más saludable con un diario. Este es tu lugar para escribir lo que has intentado, cómo lo has preparado o servido, la respuesta de cada uno de tus padres, y los planes para la próxima vez que quieras probarlo, si es que lo vas a hacer.

Esté atento a las reacciones.

Después de introducir un nuevo alimento, tenga cuidado de vigilar a sus padres para detectar cualquier signo de reacciones adversas, incluyendo hinchazón, gases, diarrea, dolores de cabeza, erupciones, náuseas o fatiga. No es raro que las alergias alimentarias se desarrollen más tarde en la vida, e incluso si sus padres no son alérgicos a los nuevos alimentos, sus sistemas digestivos pueden tener dificultades para procesarlos. Anote estas reacciones en su diario para que pueda prepararse para la próxima vez que sirva la comida, o para que las pueda mencionar con el médico de sus padres si está preocupado.

Deja un comentario