Satisfacer las necesidades de un ser querido que está enfermo o lesionado es una gran responsabilidad para una sola persona. De hecho, los cuidadores que tratan de hacerlo todo por sí mismos son más propensos a sufrir de estrés y depresión. Obtener ayuda de otros para ayudar en las tareas de cuidado no sólo reduce su carga de trabajo, sino que también le proporciona alguien en quien apoyarse en momentos difíciles. Un acompañante también puede reducir la sensación de aislamiento que se puede desarrollar cuando usted trata de hacerlo solo. Recuerde que pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino más bien una señal de fortaleza y cuidado personal para usted y su ser querido. Pedir y aceptar ayuda parece un concepto bastante fácil, pero en realidad puede ser difícil para los cuidadores que se sienten culpables de pasar por alto ciertas responsabilidades o que no quieren cargar a otras personas. Usted debe esperar recibir ofertas de ayuda de otras personas, ya sea que esté cuidando a un niño pequeño con una enfermedad o a un adulto mayor con enfermedad de Alzheimer. Para aprovechar al máximo estas ofertas, haga una lista de las cosas que hay que hacer. Ya sea que se trate de acompañar al ser querido o de cortar el césped, debe detallar las tareas que realiza cada día o semana. De esta manera, puede asignar fácilmente tareas que coincidan con las habilidades de un ayudante, o puede dejar que escojan las suyas propias. Si desea recibir ayuda de alguien que no está dispuesto a darla, debe pensar cuidadosamente en su solicitud. Piensa en tareas a las que esta persona sería más probable que dijera sí, si a tu hermana le encanta cocinar, es más probable que ayude con las comidas de tu mamá. Al mismo tiempo, si tu hermano odia conducir, es más probable que diga que no si le pides ayuda para transportar a tu ser querido. También puede ser útil hacer una lista de las personas con las que usted sabe que puede contar para que le ayuden. Escriba los nombres, números de teléfono y direcciones de correo electrónico y manténgalos en un lugar central. Agregue grupos de apoyo, organizaciones eclesiásticas u otras agencias de cuidado en el hogar que usted pueda usar como apoyo. Para aquellos que no tienen los recursos dentro de su red de familiares y amigos, o que simplemente no se sienten cómodos pidiendo ayuda a sus seres queridos, las agencias de cuidado en el hogar son la mejor opción.