Un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, mostró que los individuos que perdieron a su cónyuge en los últimos tres meses tienen niveles más altos de citoquinas pro-inflamatorias (marcadores inmunológicos que indican inflamación en el torrente sanguíneo) y una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca, en comparación con las personas que no están en duelo y comparten sexo, edad, índice de masa corporal y nivel de educación. Ambos factores aumentan el riesgo de que la persona tenga un evento cardíaco. El estudio es el primero en demostrar que el duelo está asociado con altos niveles de citoquinas y una menor variabilidad de la frecuencia cardíaca. En los primeros seis meses después de la pérdida de un cónyuge, las viudas y los viudos corren un riesgo 41% mayor de mortalidad, dice el autor principal Chris Fagundes, profesor asistente de psicología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Rice en Estados Unidos. Es importante destacar que el 53% de este aumento de riesgo se debe a enfermedades cardiovasculares. Este estudio es un paso importante para entender cómo el duelo es absorbido por la persona y promueve la morbilidad e incluso la mortalidad.
Resultados del estudio
Los participantes tenían entre 51 y 80 años de edad (un promedio de 67,87) e incluían al 22% de los hombres y al 78% de las mujeres. El sexo y la edad del grupo de control fueron comparables, y los resultados fueron los mismos cuando se consideraron pequeñas diferencias en el peso y las conductas de salud. Los 32 individuos analizados que habían perdido recientemente a su pareja mostraron un 47% menos de niveles de variabilidad en la frecuencia cardíaca que las 33 personas del grupo de control. Además, mostraron niveles 7% más altos de TNF-alfa (un tipo de citoquina) y 5% más altos de IL-6 (otro tipo de citoquina) que el grupo de control. Los cónyuges en duelo también reportaron niveles 20% más altos de síntomas depresivos que el grupo de control. Fagundes dice que el estudio contribuye a comprender cómo el dolor puede afectar la salud del corazón. Espera que la investigación ayude a los profesionales de la medicina a comprender mejor los mecanismos biológicos desencadenados por el duelo y que el estudio permita la creación de intervenciones psicológicas o farmacológicas específicas para reducir o evitar el impacto de la pérdida de un ser querido. Aunque no todas las personas en duelo tienen el mismo riesgo de eventos cardíacos, es importante enfatizar que el riesgo existe. Nuestro siguiente paso es encontrar maneras de identificar qué viudas o viudos están en mayor riesgo y cuáles son resistentes a las consecuencias fisiológicas negativas del duelo.